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Las esperanzas y Doyle

“No sirve de nada alimentarse de esperanzas y después desengañarse.”

Arthur Conan Doyle

Hoy he decidido leer algunas de las frases que salieron de boca de éste gran escritor y me he encontrado, nada más ni nada menos, con la frase que podéis leer arriba. ¿Qué podemos interpretar de este conjunto de palabras? A mi parecer, un mínimo de dos ideas, una optimista y la otra pesimista.

Como siempre gusto de quitarme de en medio lo que no me gusta antes de lo que me gusta, vamos primero con la pesimista. Una conclusión bien sencilla sería que no os hagáis ilusiones ni esperanzas y, así, evitáis desengaños y penas. Cierto es que, si no se tiene suficiente determinación como para perseguir un sueño, más vale dejar ese sueño de lado y ocuparse de otros asuntos, porque sino no tendrás más que anhelo, melancolía, impotencia y tristeza. Todo por tener una esperanza que no sabes perseguir, una esperanza por la cual no te atreves a luchar, una esperanza que no osas alimentar . También puede referirse a tener esperanzas altamente improbables e ingenuas, que no ocurriría tal cosa ni en un millón de años: con lo cual sólo ganas en desengaños (a no ser que ya hayan pasado más de un millón de años y te toca a ti conseguirlo…)

La interpretación optimista -que a mi más me gusta- viene a ser que, si alimentas unas esperanzas, luches por ellas hasta el final, que no te rindas nunca; en el momento que tires la toalla, te habrás desengañado a ti mismo. Luego, todo lo que has hecho hasta el momento, ha sido en gran parte inútil. No habrá servido de nada alimentar esos pensamientos, pues al final te has rendido. Lo peor viene cuando excusas tu rendición diciendo que eso era una tontería, que has sido un iluso, y que esas cosas sólo lo hacen los famosos, héroes, deportistas de élite… Ahí es donde te desengañas (desengañarse en un sentido negativo, pues has dejado de creer en tus sueños).

¡Ya tenéis algo más sobre lo que reflexionar!