Archivo del sitio

La salud y la constancia

Esta vez vamos a tratar sobre un aspecto muy importante en la vida y, cómo no, también en la salud. La constancia. Para obtener beneficios duraderos en cualquier ámbito de la vida, hay que dedicarse a ello. Con más razón en nuestro cuerpo.

Puede funcionar construirse una rutina o varias rutinas (para no hacer siempre lo mismo) de ejercicios y estiramientos y establecer cuántos días a la semana se va a hacer. Si no se está acostumbrado a hacer deporte, entonces es mejor empezar con calma, con poco rato cada vez, y a medida que el cuerpo lo pida, aumentar el tiempo que le dedicamos. No hace falta ponerse un propósito a conseguir en concreto, pero sí que es importante hacer y cumplir con la rutina que se elija.

Cumplir con lo que se dice también ayuda a nuestro estado de ánimo, ya que nos sentimos más útiles y contentos, y si nuestro estado de ánimo es alto y seguro, nuestra salud lo agradecerá. Si echamos una ojeada a las biografías y entrevistas de gente de éxito y gente que se mantiene en una buena forma física, veremos como todas coinciden en el tema de la constancia y el cumplimiento de pequeñas series de objetivos.

Todo lo que comento hoy aquí es cosa sencilla y básica, pero importante a la vez. Otra cosa básica a comentar es la siguiente: no construyan rutinas de ejercicios y de actividades y deportes que no puedan cumplir. Vayan poco a poco, pongan unos mini-objetivos que puedan cumplir sin demasiada dificultad y vayan aumentando, si quieren, el listón con el tiempo y la práctica. No pretendan abarcar todo en un día, ni en un mes. Recuerden que el éxito se construye paso a paso: no quieran ponerse a correr si antes no han aprendido a andar. Tanto en la salud como en cualquier área de la vida.

Esto es todo por hoy lectores, espero al menos que les haya ayudado a recordar la importancia de la sana constancia. Un grato saludo.

Primer paso para fortalecer la salud

Bueno, vamos a seguir tratando el tema de la Salud. En el último artículo ya dijimos que era clave armonizar cuerpo, mente y espíritu. Continuando con esto en mente, yo creo que antes de ponerse a hacer ejercicio como locos, más vale aprender a relajar el cuerpo.

Relajando el cuerpo dejamos que la sangre circule sin problemas y llegue bien a todos los sitios del cuerpo; permitimos una mejora del metabolismo celular, una mejor transmisión de los impulsos nerviosos y; logramos que la energía fluya libremente. (no me refiero sólo a la energía espiritual, sino a la energía “normal”, la energía química y biológica del cuerpo) También ganamos una mayor conciencia de nuestro cuerpo, y esto nos hace sentir más vivos y despiertos. Sentimos cómo nuestra relación con el cuerpo mejora, cómo aumenta nuestra forma física.

Es vital, pues, aprender a relajar los músculos. Liberar la tensión muscular. Hay muchas maneras, yo tan sólo voy a nombrar algunas y a explicar mi experiencia con ellas: no voy a hacer descripciones detalladas, porque eso ya lo podéis encontrar en otras páginas donde lo explican mejor que yo. Tenemos prácticas milenarias como el Tai Chi, el Chi Kung, el Yoga (éste no lo he practicado nunca, pero también es un buen arte), la meditación… y también otras prácticas modernas como por ejemplo la técnica Schultz (que voy a probar en pocos días, cuando me apetezca).

Cuando terminé mi primera clase de Tai Chi, quedé gratamente sorprendido de lo relajado que estaba. Puede que nunca antes hubiera experimentado tal grado de relajación. Me ha ayudado y me ayuda a relajar el cuerpo y también la mente, porque si relajas el cuerpo, automáticamente la mente se calma. Además fortaleces la musculatura, sobretodo en la zona de las piernas, con la mejora del equilibrio que esto conlleva. Al cabo de pocos meses de practicarlo, me quedé sorprendido de lo fuertes que se me habían puesto las piernas. En clases de Tai Chi también practicamos algo de Chi Kung de vez en cuando, y son unos ejercicios que están pensados para armonizar y fortalecer más el cuerpo, así que también son una buena práctica.

Lo mismo me ocurre con la meditación. Hace escasas semanas que he empezado, cosa de 3, pero los cambios se notan. Trae un mayor grado de paz y, sólo de imaginar el profundo grado de relajación que conseguiré con tiempo y constancia, me lleno de más tranquilidad. Ésta sí que es una práctica que recomiendo, no únicamente por la paz interior, sino también por el control que ganas sobre ti mismo y tus pensamientos. Dominarse a uno mismo, dominar tus pensamientos de manera consciente es el verdadero poder.

Para concluir, pues, la relajación del cuerpo es un gran fundamento para mejorar el fortalecimiento de éste y para mejorar de manera notoria la salud. No sólo preparamos los músculos para que puedan funcionar mejor y de tal modo acelerar y mejorar su desarrollo en un plan de entrenamiento, sino que además la salud en general se ve reforzada por nuestra tranquilidad.

¿Por qué la gente suele descuidar su salud?

Como aún no había escrito nada en la categoría de Salud, he pensado que ya era hora de estrenarla. Y no voy a empezar proponiendo actividades físicas ni ejercicios, sino que antes quiero reflexionar sobre el tema de la salud. Antes de ponerse a hacer ejercicio a diestro y siniestro, creo que es mejor ser conscientes de el porqué lo hacemos y, sobretodo, del porqué mucha gente no lo hace.

Es conocimiento popular que el deporte es una práctica sana y que mejora la actividad metabólica del cuerpo y hace que alcance un mayor bienestar. Mientras se es pequeño y también joven, hacer deporte es (debería ser) algo natural y espontáneo, una cosa que casi ni se plantea, pues el cuerpo lo pide y la cabeza no suele detener el impulso. Pero a medida que la gente va acumulando años, vemos como cada vez menos individuos siguen haciendo deporte de manera regular. En vez de eso, al menos por mis tierras, muchos empiezan a ganar “la barriga de la felicidad” (a cualquier cosa llaman felicidad), especialmente los varones. Y la excusa es siempre la misma: <<no es que no quiera, es que no tengo tiempo>>. Y si luego les preguntas que porqué se pasan tantas horas en el sofá mirando la tele -pero sin ver nada-, te responden: <<Bueno, es que me merezco desconectar de vez en cuando>>. Sólo que ese de vez en cuando es siempre, pero en fin.

Todos sabemos que la causa (in)directa de este gran sedentarismo es el exceso de horas de trabajo. La verdad, el que ideó este sistema horario debió ser un explotador. Y hoy día se sigue igual; de hecho, no creo que se haya cambiado nunca. Lo bueno es que en la actualidad tenemos más facilidad para hacer ejercicio, y más variado. Pero la culpa no es del que ideó el sistema en cuestión, sino de todos los que lo siguen. Perdón, de hecho, no hay culpables (ya entraremos en esto otro día). En fin, tantas horas de trabajo hace que la gente acabe agotada y sin ganas de nada. Si a esto le añades que poca gente disfruta realmente con su trabajo, pues menos ganas tendrán de hacer deporte y preferirán estar ante la tele e intentar desconectar de la vida que llevan.

Pero la verdadera causa de el descuido del cuerpo no es el exceso de trabajo, no. La gente descuida su cuerpo porque descuida su mente (y su espíritu). El empleo no es más que un mero agravante que se añade a la ecuación. Esto es algo que siempre se ha sabido, pero que muchos olvidan. Para estar verdaderamente sanos, tenemos que ser conscientes de todas nuestros planos de existencia, eso es: cuerpo, mente y espíritu. (Si no creéis en el espíritu, pues lo quitáis de aquí). Cultivando el alma, alimentando la mente con buenos pensamientos y utilizando el cuerpo para lo que verdaderamente ha sido creado, llegaremos (regresaremos) a una salud total.

Así pues, lectores, esto es lo que quiero resaltar hoy: nuestra vida es una unión de estos 3 elementos, e ignorando cualquiera de ellos perdemos vitalidad. Es como quitar una pata a una silla: caerá. Lo mismo pasa con nosotros. Siendo conscientes de la totalidad que nos conforma podemos disfrutar de la armonía de su unidad y realmente vivir una vida plena y con una salud verdadera.

Ahora que sabemos esto, ya podemos empezar a hacer ejercicio de manera sana.