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Reflexión#14

Al quejarte de las personas, cosas y situaciones, no haces más que darles importancia. Si te quejas mucho, le estás poniendo pasión. Al ponerle pasión a algo, no haces más que mejorar en ello y tener más de lo mismo. 

Por supuesto, focalizarte en la negatividad no te va a hacer feliz. Si quieres ser feliz, céntrate y agradece lo bueno del mundo y de las personas, y olvídate de lo que no te gusta.

Como te centras en lo que te gusta, le pones pasión, y así tendrás más de lo que te gusta. Además, al fin y al cabo, lo bueno y lo malo es relativo y no existe en el universo, tan sólo en tu mente.

Es costumbre por estos lares quejarse de cualquier cosa. Estamos tan acostumbrados, que ni siquiera nos damos cuenta de la enorme cantidad de quejas que salen de nuestras bocas cada día. Por supuesto, criticando de tal manera, no podemos ser felices, pues por nuestra cabeza ya no pasan tales pensamientos, sino que cada vez van pasando más pensamientos de queja.

Reaccionar ante esta actitud y cambiarla no es tarea fácil, pero tampoco difícil: es cuestión de hacerlo. Querer es poder, como dicen por ahí. Además, ¿qué mejor ocasión de hacer algo de esfuerzo para mejorar nuestra calidad de vida?

Todo empieza con un pensamiento honesto y positivo.

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Reflexión#10

La felicidad, el amor y la gratitud son un estilo de vida

Esta semana quiero hablar de esto. La gratitud sobretodo es muy importante. No podemos ser realmente felices si no agradecemos lo que nos pasa, lo que somos y lo que tenemos. De hecho, si eres feliz, dar las gracias es un acto natural que ni se piensa.

¿Por qué digo que son un estilo de vida? Fácil, porque no pueden ser un objetivo. Estar feliz es una forma de vivir, de ver el mundo. Es el estado mental y emocional que te permite hacer las cosas que deseas, porque pones todas tus ganas en ello. Es el sentimiento que saca lo mejor de ti, junto con el amor y la gratitud. Todos podemos sentirnos felices y agradecidos en cualquier momento, sean cuales sean las circunstancias que nos rodean. Siempre puedes dar las gracias, como mínimo, por existir: de hecho, es la gratitud más profunda, pues es la vida la que nos permite experimentar todo. Como dicen por ahí, “¡mientras estés vivo, hay esperanza!“; y no puede ser más cierto.

Darse verdadera cuenta de todo esto es maravilloso, pues estos 3 estados se instalan en nuestro interior con total firmeza. Dejad que los pensamientos frenéticos se apacigüen y, desde la calma, permitid que surjan tranquilamente dentro de vosotros: realmente empiezas a sentir la plenitud.

¿La felicidad también puede ser mala?

Tal como lo leéis, un nuevo estudio científico, muy de moda últimamente, nos dice que el tener como meta en la vida la felicidad nos acarrea tristeza. Podéis leer el artículo entero en MuyInteresante. Añade además, que demasiada felicidad nos hace ser irresponsables, temerarios y demás.

Bueno, a ver, tampoco es que hayan descubierto nada nuevo. Creo que frases como “la felicidad no es el objetivo, es el camino” son milenarias, pero en fin. El estudio sigue teniendo razón aún así. Y es verdad que si nos ponemos como objetivo la felicidad y la alegría, normalmente acabaremos decepcionados y peor que cuando empezamos. Porque un objetivo puesto desde la infelicidad y tristeza, no puede traer más que decepción y desilusión.

En el estudio comentan, como he dicho arriba, que demasiada felicidad nos hace ser menos creativos y más temerarios. Todos los extremos son malos (aunque puede que esta actitud en sí misma también sea extremista…), y si nos pasamos de felicidad, pues explotaremos. (La mujer de la imagen parece que esté a punto de explotar…)

Como alguien dijo en la Antigua Grecia, la virtud se encuentra en el término medio, los extremos se deben evitar. Pero, ¿cómo vamos a recordar lo que Fulanito dijo hace milenios si ni tan siquiera recordamos lo que cenamos ayer? Oh, pero los hombres sí que recuerdan con cuántas mujeres se han acostado… misterios de la mente humana.

En cualquier caso, lo que me gustaría destacar de todo esto no es criticar a los científicos que creen que están descubriendo cosas que en realidad se saben desde hace milenios, ni tampoco degradar la memoria caprichosa de los humanos; no. Lo que quiero destacar es que, como se lleva diciendo, la felicidad es un estilo de vida. Y, como dice una letra de Metallica (sacada de algún texto budista creo) “My lifestyle, determines my deathstyle”.