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Reflexión#4

Lo común mata la diversión

Pol Cox (si es que no lo ha dicho alguien ya)

No sólo ocurre con los chistes, que cuando ya los has escuchado muchas veces pierden la gracia, también suele pasar con casi todo en la vida. Cualquier cosa que se repita bastante durante medio o largo periodo de tiempo tiene muchas probabilidades de acabar aburriendo a cualquiera. Incluso con la comida ocurre lo mismo. ¿Quién es capaz de comer cada día macarrones durante 3 o 4 meses sin cansarse, por mucho que le gusten? ¿Y durante un año? Yo desde luego, acabaría harto y eso que me encantan.

Y si nos ponemos a hablar de actitudes y tendencias y modas, pues más de lo mismo. Claro está que unos encuentran divertido lo común y típico y lo que hace todo el mundo. Pero es que siempre igual… Pasa que a mi nunca me han atraído demasiado las grandes tendencias, sobretodo las que son muy monótonas. No es que repudie de ellas, pues si tienen algo que me atrae, bienvenidas sean. Pero en el momento en que se hacen comunes, pierden toda o gran parte de la diversión inicial. Por eso, además, las modas vienen y van, porque su gancho no es suficientemente fuerte como para atraer y divertir durante largos periodos de tiempo.

Igual ocurre con un trabajo, con unos estudios, con unos horarios, con unas rutas de casa al trabajo y del trabajo a casa… Cada día igual, durante años… yo creo – y me pasa – que tarde o temprano no te atrae tanto como al principio. Ojo, no digo que deje de gustar o que llegues a odiar, pues eso depende de lo que hagas. Si te dedicas a tu pasión seguro que no te cansas. Pero, aunque sea tu pasión, si siempre sigues la misma rutina de trabajo y actividad, llega un momento que necesitas cambiarla o parar durante una pequeña temporada. Y eso es porque ya no es divertido, así de simple.

Lo monótono, las rutinas que no cambian nunca, lo que todo el mundo lleva haciendo durante mucho tiempo y muchas cosas más, al repetirse y repetirse y repetirse otra vez, pierden la diversión. Puede seguir gustando y dar sensación de seguridad pero, igual que con los romances, la chispa del principio se pierde si no se innova en algún aspecto.