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Reflexión#8 – La mala suerte

Cuando alguien cree que tiene mala suerte y le ocurren infortunios, realmente no es que sea gafe. Al creer que tiene mala suerte, atrae más infortunios (o interpreta los sucesos como malos).

Pero verdaderamente no es que tenga mala suerte: tendría mala suerte si creyera tenerla y luego tuviera buena suerte.

Pol Cox

Ésta reflexión se me ocurrió leyendo el libro de El Secreto. Nunca lo había leído, pero me habían hablado de él y, como no podía saber si era un libro serio o si era otro timo sensacionalista sin leerlo, lo leí. Vete tú por dónde, que resulta que, a mi parecer, no es ningún timo. Le encuentro verdaderamente el sentido. Es lo que se lleva diciendo hace siglos, bajo diferentes nombres, pero la esencia es la misma.

Como podéis leer en mis artículos, unos lo llaman Dios, otros Tao, otros Mente Universal, otros Inteligencia Universal, otros La Fuente de lo Divino, otros lo Uno… pero en el fondo todos dicen lo mismo: que todos estamos conectados, no hay diferencia entre yo y otros, todos somos uno, la misma cosa. Y eso se encuentra dentro de nosotros. Al conectar con ello es cuando nos iluminamos y desatamos todo nuestro potencial.

Lectores, resultará que al final sí que somos seres espirituales.

El entender la ley de la atracción – Parte 2

[Continuado desde donde lo dejé en la Parte 1]

No sabré sobre casos de abuso, aunque sí de malos tratos y de enfermedades de corazón. En los casos de malos tratos, lo que ocurre es que uno deja que el otro le domine y le oprima hasta límites insospechables. A mi parecer, tanta culpa tiene el opresor como el oprimido, pues no hay opresor si no hay uno que se deje oprimir. En los casos de enfermedades de corazón, la experiencia la tengo de primera mano. Nací con una malformación y tuvieron que operarme de urgencias de una Tetralogía de Fallot con 22 meses de vida. En la época que hacían esa operación, la técnica no estaba del todo avanzada, así que me dejaron la válvula pulmonar dañada y, a los 17 años, me tuvieron que operar otra vez y ponerme una prótesis mecánica. Y ahora he de tomar Sintrom para evitar la coagulación.

¿Elegí o atraje mientras aún era un feto el nacer así? No recuerdo. Yo creo que es más bien debido al estrés y presión que mi madre sufrió durante el embarazo, aunque la medicina no sabe con seguridad a qué se debe esta malformación. Para mí no ha sido inconveniente el ser un enfermo del corazón pues, por fortuna, he podido llevar una vida normal con limitaciones que no me han causado ningún problema. Es más, no podría ser más feliz de lo que soy e incluso me alegro de haber nacido así, porque me ha servido para madurar (o creer que he madurado) y ver las cosas de una manera, tal vez, más profunda. Seguro está que me ha ayudado a apreciar la vida como tal y a alegrarme solo por estar vivo y por todas las posibilidades que la vida ofrece. Decir cabe que, en algunos momentos de ofuscación maldije mi suerte, sobretodo cuando tenía 17 años (antes de operarme) y tenía palpitaciones y creía que iba a dormir por última vez. Aunque por aquel entonces aún no sabía quién era yo como individuo, no me había encontrado a mí mismo. Ahora seguramente me lo tomaría de otro modo.

Hemos dado muchas vueltas, pero aún no hemos respondido a la pregunta inicial de si todas las desgracias que ocurren cuándo aún no tenemos conocimiento propio también las atraemos nosotros. No lo sé. No me acuerdo de cómo pensaba entonces.

Tal vez la respuesta radica en nuestro modo de ver lo que nos ocurre: siguiendo el hilo de la Realidad Subjetiva, las desgracias solo lo son si nosotros creemos que lo son. Así pues, los abusos, maltratos, enfermedades y demás simplemente ocurren, igual que ocurre que sales a pasear y casi te atropella un coche, o que te encuentras con un conocido, o que te das un golpe sin querer con una valla, o que encuentras un billete en el suelo. ¿Atraemos todo esto? Puede que no activamente, pero puede que sí de forma pasiva. En nuestro sistema de creencias tenemos pensamientos que en un día normal cualquiera de estas situaciones pueden tomar forma. Forma parte de nuestro entendimiento del azar y la casualidad. Entonces, si tú crees que cualquier día te puedes encontrar un billete de 50€ en la calle, un día cualquiera puede que lo encuentres, aunque haga años que no pensabas sobre eso. O puede que nunca lo encuentres, porque así es el caprichoso azar (o crees que es). Y del mismo modo te golpeas contra una farola mientras ibas distraído.

Puede que mientras todavía somos un feto y nuestro cerebro se está formando, éste absorba como una esponja nueva las mentalidades de los que le rodean (a través de los comentarios que escucha dentro del útero, porque los fetos bien escuchan y sienten. También podríamos especular sobre si reciben ondas cerebrales, ondas que no sabemos seguro si emitimos y si afectan de algún modo), todo sin darse cuenta y, una vez nace ya tiene programado esto en el cerebro. Entonces es cuándo todos los casos mencionados anteriormente ocurren. Porque al nacer bien tenemos el cerebro activo, y bien vivimos y actuamos y gritamos, lloramos, reímos… Esto es porque unas cosas nos hacen reír, llorar, gritar… Y, si unas cosas nos hacen gritar, llorar, reír o lo que sea, es porque en nuestro cerebro está establecido, de algún modo, qué cosas nos provocan estas sensaciones. Así pues, tenemos establecido un modo de pensar. ¿Por qué no puede encontrarse, dentro de este modo de pensar, una noción del azar en la vida? ¿Y también, una noción de que el hijo de fulanito recibe abusos de su tío? ¿Y a más, de que la hija del vecino del tercero sufre un problema cardíaco? Y a partir de estas nociones se conforma nuestro entendimiento y de ahí que todos los casos de abusos, enfermedades y demás situaciones desagradables ocurran, porque ya se encuentran dentro de nuestro sentido de azar en la vida.

He aquí otra hipótesis sobre la vida, lectores. Vosotros decidís si queréis atraer estos pensamientos dentro de vuestro sistema de creencias. Una cosa que no falte por decir: gracias por leer hasta el final.

El entender la ley de la atracción – Parte 1

Mis muy estimados lectores, hoy, a falta de ensayo con mi grupo, he leído éste artículo del buen Steve Pavlina sobre la Ley de la Atracción. En el mismo artículo habla también sobre la Realidad Subjetiva. Bueno, bueno, tenemos dos temas candentes sobre la mesa. Me gustaría empezar tratando la Ley de la Atracción y dejar el otro tema, quizás más extenso, para otro día.

Bien, bien, la ya famosa Ley de la Atracción no explica sino que todo aquello que proyectamos en nuestra mente, nos vendrá a nosotros de algún u otro modo. Y por todo, se refieren a TODO. Tanto bueno como malo (si es que hay bueno o malo). Aquí se plantean dudas hartamente serias como, por ejemplo, si un niño ha atraído su propio abuso sexual, su propia temprana enfermedad, su propio accidente… Los supuestos expertos sobre ésta ley no dan respuestas claras y directas.

Pregunto yo: ¿Será simplemente que éstos niños han nacido con un poco de mala suerte? ¿Quizás es una especie de prueba que tenían que superar, todo urdido por el destino? Esta segunda pregunta da a entender que, el hecho de que a alguien le ocurran alguna de esas supuestas desgracias, no significa que eso sea malo (ni tampoco bueno). Desafortunadamente, no podemos seguir mucho más por este hilo sin meternos de lleno en cuestiones que actualmente están fuera de la ética, pues: ¿Quién juzga qué está bien y qué está mal? ¿Por qué desventura consideramos que algo es correcto o equivocado, acertado o erróneo? Lo que antes estaba bien, ahora es de locos y, lo que ahora es corriente, mañana será anormal. ¿No estamos todos creando sino un ir y venir, para no llegar a ninguna parte y no regresar a ningún lugar?

Steve Pavlina responde a las preguntas sobre los abusos usándose de la Realidad Subjetiva. Todo depende de cómo vemos las cosas, de nuestros estándares mentales, de la manera en cómo interactúan todas nuestras creencias. Por consiguiente, a la pregunta <¿Si un niño es abusado, significa que el niño lo atrajo de algún modo?> Steve responde que no, que TÚ lo atrajiste. Tú provocas la aparición de hechos de abuso de menores por pensar en ello. Cuanto más piensas en ello, más verás por todos lados casos de abusos.

Muy perspicaz yo, pregunto: ¿Qué es lo que dice una víctima de abuso? La Realidad Subjetiva digamos que funciona si a ti no te pasan esas cosas pero, ¿Qué diantres opinará una víctima de abuso? ¿Realmente existen casos de abuso? Parece bien creíble que sí, y no pocos. Y no sólo infantil, claro está. También claro está que solo es víctima quien quiere serlo, porque si alguien intenta causarte algún daño pero tú no lo permites, entonces no hay ni agresor ni víctima. Pero, ¿Cómo va a defenderse un niño/a pequeño/a y vulnerable ante un adulto alto e imponente? ¿Y si encima el adulto es un familiar? No es que tenga muchas cartas a favor.

Quizás es simplemente mala suerte o que tenía que pasarle una cosa así. Quizás si el hecho de que abusen de ti no lo ves como problema, ya que no conoces si a los otros niños les pasa igual o no, no te cause ningún malestar ni trauma. Pero, ¿Y si lo que te hacen no te gusta, y sabes que está mal? Tal vez entonces, si eres suficientemente consciente de que no te gusta, también lo eres para detener la situación. Porque hasta los bebés hacen notar que una cosa no les gusta. Y bien ha habido casos de criaturas que apenas saben andar que hacen cosas cercanas a milagros. Si lo que te hacen no te gusta, entonces seguro que encuentras un modo de detenerlo y, llevar a cabo ese modo no es más que cuestión de hacerlo (y en estos casos también tener algo de agallas y valor). Aunque pueda parecer muy difícil, normalmente, una vez hecho te das cuenta de que no era nada tan difícil e imposible, sino tan fácil como hablar con algún familiar o conocido sensato o, en su defecto, la policía, y luego ellos ya se encargan de todo lo demás. Sólo es víctima quien quiere serlo.

[Quiero seguir tratando este tema, pero me temo que este artículo es ya demasiado largo, así que voy a hacer una segunda parte para que la lectura no sea tan pesada.]