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Proverbio japonés

“No digas: es imposible. Di: no lo he hecho todavía.”

Proverbio japonés

En las culturas orientales hay mucha sabiduría que se ha ido transmitiendo desde hace milenios, pero parece que poca llega hasta nuestras tierras españolas. Yo soy de los que gustan de aprender de todos los lugares y quedarme con lo bueno de ello. Por ejemplo, hay aspectos de nuestra cultura que se podrían mejorar, y una solución sería aprender de lo que hacen en otras culturas. No hay que coger toda la cultura- eso es de necios – tan sólo lo que nos pueda funcionar a nosotros. No es que la tradición japonesa sea mejor que la nuestra; simplemente hay cosas suyas que nos harían funcionar mejor entre nosotros, y viceversa.

Pero vamos a tratar el proverbio en sí. Éste me recuerda mucho a otra frase que dice “Lo imposible sólo tarda un poco más“. Es así de simple. Me gustaría añadir otra frase de la misma temática: “No digas que es imposible, di que tienes miedo a hacerlo“. Porque lo único que nos impide hacer lo que creemos que es imposible es el miedo. Un miedo absurdo, si me permiten. Falta de confianza en uno mismo, temor a lo que digan los demás y nos traten de locos o burros, miedo a perder a alguien o a dejar nuestro lugar de toda la vida, el no tener (aún) los conocimientos necesarios y miedo a estudiar, temor a fracasar… y más causas hay, como el no tener tiempo para eso, pereza… Lo importante es darse cuenta de que nuestros miedos son infundados, no tienen ninguna base real, son sólo excusas.

Y cada uno, si se toma el tiempo para mirar dentro de sí mismo, se dará cuenta de que es así, de que está atemorizado a probarlo. Y es aquí donde hay que aceptar el miedo como una parte de nosotros. No hay que encerrarlo y esconderlo, porque así siempre estará dentro de nosotros y será como una espina clavada. Si queremos deshacernos de él, tenemos que aceptarlo. Y, como lo más probable es que no nos guste, lo que hay que hacer después es sacarlo de nosotros y transformarlo en valor. Porque, ¿qué te va a pasar si decides tomar las riendas de tu vida y caminar hacia lo “imposible”? Como mucho, que tardes algo más de tiempo en conseguirlo, y ya está. Lo peor que podría pasar es que te rindieras. En el momento en que te rindes y recaes en los antiguos temores es cuando dejas de alcanzarlo. Pero si sigues por el camino, tarde o temprano llegarás, y es así de simple.

Hasta aquí por hoy, queridos lectores, espero que de algún modo os sea de ayuda.

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Desafiando lo imposible

Me he quedado sin palabras. Estaba visitando la página de TaoIntegral y, en su último post, hay un vídeo de un ciclista que más que malabares hace maravillas. Y es que es bien cierto lo que dicen y decimos aquí, el límite lo ponemos nosotros mismos. Las cosas por hacer no son ni fáciles ni difíciles ni posibles ni imposibles. Nuestras creencias es lo que categorizan las cosas en esos conceptos ridículos. No es más imposible hacer lo que hace este hombre que subir dos escalones de golpe. Si crees que lo puedes hacer, lo harás. (Vale que algunas cosas llevan horas y horas de práctica, pero lo haces igual).

Nada más de momento, os dejo con el vídeo para que alucinéis un rato y de paso disfrutéis de los paisajes de Edinburgh.