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Dr. Wayne W. Dyer

Quien vive en un estado de conciencia superior está dispuesto a solucionar todos los conflictos por medio del amor.

Dr. Wayne W. Dyer

Me encontraba yo viendo la película documental de Louise Hay en TaoIntegral cuando, al escuchar esta frase, sentí que debía compartirla. Por cierto, recomiendo el documental.

La frase puede sonar un poco cursi así de sopetón (sobretodo si decimos amor como el típico niño cursi que a veces sale en Los Simpson). Pero dejando esto de lado, nos damos cuenta de que es verdad. Cuando nos deshacemos de todos nuestros “problemas” internos, vemos que lo único que queda son las emociones puras.

Entonces, los conflictos que se nos puedan presentar serán resueltos de manera natural sin preocupaciones ni nervios. Y siempre estaremos dispuestos a solucionarlos por medio del amor. Sin enfados ni resentimientos. Si la otra parte implicada en el conflicto está dispuesta a converger en el amor, ya es otra cuestión, pero eso no significa que el ser superior se pierda en la ira, ni mucho menos. El ser superior ha aprendido a vivir en una conciencia donde las emociones inferiores no aparecen y, si aparecen, no permanecen.

Poca cosa más lectores, ¡que tengan un buen día!

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Reflexión#11

Si quieres amar verdaderamente a los demás, ámate primero a ti mismo.

Nos encontramos con que mucha gente suele poner su felicidad en manos de otros; craso error. No hay vía más rápida para la infelicidad que esa. Nadie tiene ninguna responsabilidad sobre nosotros, es más, ¿por qué iban a tenerla? ¿No queremos ser tan adultos y responsables y entendidos? Pues seámoslo realmente. Esto forma parte de vivir de manera consciente.

Otro punto muy importante sobre este tema es el siguiente. ¿Qué aportará a una relación una persona que no es feliz consigo misma? Pues infelicidad. ¿Qué aportará a una relación una persona que se ama a sí misma realmente? Pues amor verdadero. Es así de simple. No puedes dar amor si no tienes amor en tu interior, porque no sabes como es el sentir amor de verdad si no lo sientes en ti mismo.

Alguien que no se quiera a sí mismo y no quiera aceptarlo querrá refutar esto, diciendo que él sí que da amor. Seguro que prestando atención se dará cuenta de que lo que está dando es dependencia y la esperanza de que la otra persona le haga feliz. Está poniendo la responsabilidad de su felicidad en la otra persona, como he dicho antes.

Darse cuenta de esto con humildad es el primer paso para empezar a quererse a uno mismo. La humildad es vital para empezar a quererse, aunque suene a contradicción. Hay tantos motivos para amarse como para no hacerlo entonces, ¿por qué no amarnos? ¿De verdad hemos hecho algo tan malo para que merezcamos estar sufriendo toda la vida? Si estás leyendo, seguro que no, seguro que puedes amarte.

Reflexión#10

La felicidad, el amor y la gratitud son un estilo de vida

Esta semana quiero hablar de esto. La gratitud sobretodo es muy importante. No podemos ser realmente felices si no agradecemos lo que nos pasa, lo que somos y lo que tenemos. De hecho, si eres feliz, dar las gracias es un acto natural que ni se piensa.

¿Por qué digo que son un estilo de vida? Fácil, porque no pueden ser un objetivo. Estar feliz es una forma de vivir, de ver el mundo. Es el estado mental y emocional que te permite hacer las cosas que deseas, porque pones todas tus ganas en ello. Es el sentimiento que saca lo mejor de ti, junto con el amor y la gratitud. Todos podemos sentirnos felices y agradecidos en cualquier momento, sean cuales sean las circunstancias que nos rodean. Siempre puedes dar las gracias, como mínimo, por existir: de hecho, es la gratitud más profunda, pues es la vida la que nos permite experimentar todo. Como dicen por ahí, “¡mientras estés vivo, hay esperanza!“; y no puede ser más cierto.

Darse verdadera cuenta de todo esto es maravilloso, pues estos 3 estados se instalan en nuestro interior con total firmeza. Dejad que los pensamientos frenéticos se apacigüen y, desde la calma, permitid que surjan tranquilamente dentro de vosotros: realmente empiezas a sentir la plenitud.

El no aguantarse el uno al otro

En España, en el tema de las relaciones amorosas, hay una creencia popular bastante extendida. Dice que cuando más parecidas son dos personas, menos se aguantan el uno al otro y que su relación no se aguanta por ningún lado. Que no hay futuro, vamos. Se dice sobretodo cuando las personas en cuestión son, digamos, perfeccionistas y detallistas o también si son gente de hablar alto y “emocionarse” mucho por cualquier cosa.

Veamos, como la mayoría de dichos populares, es tan cierto como falso. Si cada miembro de la pareja no se aguanta a sí mismo, está claro que menos aguantará al otro; pero si las personas son verdaderamente maduras, no habrá problema. Es más, como tendrán muchas más cosas en común seguro que conectan mejor. Aunque suele pasar que las personas demasiado quejicas y demasiado “eufóricas” no se aguantan a sí mismas.

Dicho esto, si una persona no se aguanta a sí misma, poco disfrutará de una relación, da igual si son quejicas o no.

Esto me lleva a explorar otro aspecto en este tema tan extenso de las relaciones. Mucha de la gente que no se aguanta así misma ni es feliz en su interior, tiende a buscar parejas que son totalmente diferentes de ellas. Todos conocemos a la típica buena chica estudiosa y seria que se enamora de un rebelde, o al típico chico callado y tímido que se enamora de una chica liberal, abierta y que es simpática con todos.

Están buscando afuera lo que les falta dentro. De una relación basada en esto, lo más probable es que fracase. ¿Por qué iba a fracasar? ¿Acaso no es un equilibrio dentro de la pareja, uno tímido y la otra abierta, una centrada y el otro rebelde? ¿Acaso no sirve para que el uno aprenda del otro y los dos se moderen en su actitud? Lo siento, pero no funciona así (normalmente, ya sabemos que hay de todo). Si tú eres tímido y crees que estando con una chica abierta tu también te abrirás y serás como ella, puede que tengas razón, mas no suele funcionar. Porque hay que tener cuidado de qué es lo que quieres tú de la relación.

Si tú quieres estar con esa persona sólo para cambiar, entonces le estás poniendo al otro la responsabilidad de tu cambio. Esperas que esa persona te cambie a ti, en vez de hacerlo tú. En realidad esto es una exigencia sin sentido. Y como la única persona responsable de tu cambio eres tú mismo, esto no se aguanta por ningún lado. No tratarás a la otra persona como se merece, porque estás enfocando la relación desde una exigencia.

Y peor aún si quieres estar con la persona para cambiarla también a ella. Quizás la chica estudiosa quiere estar con el chico rebelde porque así ella se puede desmelenar un poco y también hace que el chico siente la cabeza. Bueno, esto ya es la repera. Por un lado le pides que haga locuras y por el otro le exiges que se comporte como una persona centrada. Esto solo sirve para volver loco al pobre chico rebelde.

No es que esté mal aprender de los demás para querer cambiar tu forma de ser. No es que no puedas estar con la chica simpática y abierta y que no puedas estar con el chico que va en contra de las normas, para aprender de ellos y ser más de ese modo. Lo importante es que estés con esas personas porque te gustan como son y no quieres cambiarlas, y porque quieres aprender de su actitud sabiendo que el único responsable de tu cambio eres sólo tú.

Si pones tus esperanzas de cambio en otra persona, fracasarás, porque el cambio se produce desde el interior. En vez de eso, simplemente disfruta de estar con el otro. No te preocupes de cambiarte ni de cambiarle, y los cambios se producirán solos: porque en una relación saludable donde el uno simplemente quiere estar con el otro por como es y viceversa, los dos van cambiando espontáneamente para parecerse más a la persona que aman.