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El otro reencuentro

Largo tiempo hace que me fui.

Partí, solo, en busca de nuevas experiencias.

Salí, desnudo, sin más abrigo que mis expectativas.

Crucé decido la puerta sabiendo que

lo que aguardaba no todo era grácil.

Me aventuré con la convicción de que

jamás me rendiría ante lo difícil.

Y ahora, que empezaba a flaquear,

que pensaba que no avanzaba y

que andaba por andar;

ahora, pues, que casi me daba por perdido

estando, tal vez, ya a mitad del camino,

me doy cuenta de cuán ingenuo he sido

por no seguir tan agradecido

como el día que marché decidido.

Al partir supe que algún día

necesitaría volver a encontrarme con

mi yo de ese día

y recuperar la alegría.

Ahora veo cómo sí que he mejorado.

Recuerdo que predije que

alguna vez me sentiría apesadumbrado. 

Veo cómo la luz sigue donde siempre ha estado

y además nuevos caminos se abren a mis lados.

Recuerdo que predije que

alguna vez olvidaría lo ganado.

¡Y también recuerdo que dije que

jamás me daría por derrotado!

El reencuentro

Años ha que partimos

sin saber el porvenir

que nuestras vidas tendrían.

 

Años ha nos despedimos

sin saber cuánto llovería

y lo que nos tocaba por vivir.

 

Años ha, en fin,

que no te dije

lo que te tenía que decir.

 

Mas ahora, ¡Qué sorpresa!

¡Qué contento! ¡Qué emoción!

¡Nos hemos vuelto a ver!

 

Ahora, que todo di por perdido

y vagaba triste y sin sentido.

¡Menuda ironía, pues has aparecido!

 

 

Años ha que por pavor

no te dije

lo que ahora te voy a decir.