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William Faulkner

Siempre sueña y apunta más alto de lo que sabes que puedes lograr.

William Faulkner

Me parece que ésta es una gran cita para compartir.

No se trata de limitar nuestros objetivos rebajándolos para tener la certeza de así alcanzarlos. Se trata de perseguir lo que de verdad queremos e, incluso, ponernos el listón más alto. Así, como mínimo, llegaremos hasta donde queremos y puede que seamos incluso capaces de superar nuestras propias expectativas y llegar más lejos.

La vida puede ser muchas cosas, pero al hacerla un camino de auto superación, la convertimos en algo emocionante y apasionante y que nos llena a nosotros y a nuestros seres queridos. ¡Qué mejor motivo para empezar nuestro viaje!

Me parece que ésta frase es una gran frase y nos ayuda a quitar todavía más limitaciones de nuestra mente, haciendo crecer nuestra confianza una vez más. ¡Atreveos a dar el primer paso, lectores!

Dr. Wayne W. Dyer

Quien vive en un estado de conciencia superior está dispuesto a solucionar todos los conflictos por medio del amor.

Dr. Wayne W. Dyer

Me encontraba yo viendo la película documental de Louise Hay en TaoIntegral cuando, al escuchar esta frase, sentí que debía compartirla. Por cierto, recomiendo el documental.

La frase puede sonar un poco cursi así de sopetón (sobretodo si decimos amor como el típico niño cursi que a veces sale en Los Simpson). Pero dejando esto de lado, nos damos cuenta de que es verdad. Cuando nos deshacemos de todos nuestros “problemas” internos, vemos que lo único que queda son las emociones puras.

Entonces, los conflictos que se nos puedan presentar serán resueltos de manera natural sin preocupaciones ni nervios. Y siempre estaremos dispuestos a solucionarlos por medio del amor. Sin enfados ni resentimientos. Si la otra parte implicada en el conflicto está dispuesta a converger en el amor, ya es otra cuestión, pero eso no significa que el ser superior se pierda en la ira, ni mucho menos. El ser superior ha aprendido a vivir en una conciencia donde las emociones inferiores no aparecen y, si aparecen, no permanecen.

Poca cosa más lectores, ¡que tengan un buen día!

Axl Rose

La escuela no me emocionaba, así que me empecé a educar yo mismo.

Axl Rose

En todos los “grandes” personajes de la historia solemos encontrar muchos puntos en común, y el de la educación es uno de ellos. Ir a la escuela, no es más que aprender lo que otros ya han hecho, y encima, en la mayoría de los casos, no llegan a enseñártelo verdaderamente bien. No dejan espacio para la creatividad individual. Incluso en las escuelas de música, tienes que seguir ciertas pautas, porque sino, no sacas buena nota; tienes que tocar dentro de estos límites, no te vayas a tocar a tu manera, porque “así no está bien”, tienes que hacerlo de esta manera porque todo el mundo lo hace así.

Pero es que todos los que marcan los estilos que luego se estudian, precisamente hacen lo suyo, no hacen lo que todo el mundo hace. Unos pocos tienen el valor de hacer algo diferente y luego los demás van detrás copiándose y repitiendo lo mismo una y otra vez. ¿Además, a quién le importa sacar buena nota? Las notas no son más que un juicio que otro hace sobre ti. No tiene validez alguna, no puede medir el potencial humano. Precisamente, lo que tanto te hacen estudiar no es más que lo que alguien diferente que sacaba malas notas (no en todos los casos) dijo e hizo divergentemente de lo que enseñaban.

La educación actual no permite el libre desarrollo del individuo, más bien lo dificulta con ideas y conceptos confusos y oscuros. De hecho, la educación normal no hace más que “crear” mano de obra para empresas. Una mano de obra que no replique y que no imponga sus ideas. Si hay algo que deberían enseñar es que tenemos que aprender a mirar dentro de nosotros mismos y seguir nuestros impulsos naturales para así desarrollarnos de manera sana. Enseñarnos a tomar responsabilidad con nosotros mismos.

No es que tengamos que ir a luchar contra el sistema, contra los grandes empresarios y políticos, no es que tengamos que fomentar odio y separación. Eso no nos llevaría a buen puerto. Lo que tenemos que aprender es que nosotros solos somos los únicos responsables de nuestra formación y nuestro futuro. Sabiendo que haciendo las cosas a nuestro modo es lo mejor para nosotros, y para todos, ¿por qué no hacerlas? Todos podemos vivir haciendo las cosas que nos gustan y a nuestra manera. La única manera en que alguien no podría vivir así, es si creyera que no puede.

Así es como todos los grandes personajes de la historia pasaron a ser grandes. Así es como Axl Rose ha llegado a ser considerado uno de los mejores cantantes de la historia. Haciendo lo que de verdad le gusta y a su manera.

Mahoma

Tres cosas hay destructivas en la vida: la ira, la codicia y la excesiva estima de uno mismo

Mahoma

La sabiduría se encuentra presente en todas las culturas, también en la islámica – a diferencia de lo que se suele creer por aquí. Es algo atemporal y acultural, pues proviene del mismo principio universal.

Tres cosas. Todos las conocemos, son muy sencillas de entender. Posiblemente todos las habremos sentido ni que fuera por un segundo. Pasa que a unos les gustan y a otros no.

La ira no se refiere sólo a la explosión de rabia, sino a cualquier manifestación de odio o desagrado, por pequeña que sea. Cuando nos quejamos de alguien, lo hacemos porque sentimos algo de desagrado hacia esa persona. Cuanto más desagrado e ira sintamos, menos felicidad podremos recibir: nosotros mismos bloqueamos el libre fluir de la alegría. Realmente no existen motivos para quejarse de los demás, pues nuestro bienestar depende íntegramente y única de nosotros mismos. Pero nuestra cultura parece que nos tiene mal acostumbrados, y el quejarse es algo tan normal como el respirar. Ser plenamente consciente y dejar de quejarse completamente lleva un tiempo, pero se consigue.

La codicia se aplica a muchas áreas de la vida. El más vasto ejemplo es en el dinero. La codicia siempre conlleva grandes pérdidas de dinero, todo por querer más cuando ya se tiene suficiente. Es muy importante saber cuándo se tiene suficiente de una cosa. Pero la codicia también existe en el plano mental. Ansiar conocimientos no es diferente de ansiar dinero y cosas materiales. Una cosa es desear desde la humildad y, otra muy distinta, codiciar desde la avaricia.

La excesiva estima de uno mismo, o lo que es lo mismo, ser un “chulo-piscinas”, también disminuye el ser. Normalmente, cuando se muestra tanta autoestima, es porque verdaderamente no se tiene. Si ya la tienes, ¿de qué te sirve vanagloriarte de ella? Tú ya sabes quién eres y no necesitas aparentar delante de los demás, porque sabes que a ellos les da igual. No te gusta molestar a los demás con tonterías.

Lectores, cada uno elige si prefiere una vida constructiva o bien destructiva. Algunos parece ser que no se dan cuenta de que eligen, o quizás no quieren decirlo. Espero al menos que los que me leéis viváis una vida constructiva.

Oscar Wilde

Experiencia es el nombre que damos a nuestras equivocaciones.

Oscar Wilde

Pues vaya con Wilde. Razón no le falta, pero. Podríamos entrar en largas discusiones sobre cómo hacemos las cosas bien y les llamamos habilidad y experiencia. Eso ya es entrar en el campo de la semántica y definiciones; al final sueles acabar más perdido de lo que estabas al principio, todo por querer concretar demasiado y perder de vista lo que querías decir en el comienzo.

Pero os voy a comentar el mensaje que extraigo yo de esta frase: es mejor no dárselas de entendido y experto por tener mucha experiencia y quedarse “apalancado” ahí. Si te quedas ahí, dejas de avanzar y aprender. Y otra cosa más: no porque alguien tenga mucha experiencia quiere decir que lo haga de la mejor manera posible. (Claro que cuando te has equivocado muchas veces, no te queda más remedio que hacerlo bien, ¿no?).

Ya sé, ya sé, que algunos diréis que lo que he escrito no tiene nada que ver con lo que decía Wilde; simplemente me ha venido esto a la cabeza, y lo escribo. Además, lo que dice Wilde ya es suficientemente claro como para que yo me repita aquí.

En todo caso, lectores, en verdad es maravilloso ver cuánta sabiduría hay suelta por el mundo, y el fácil acceso que tenemos a ella actualmente.

Los estados de conciencia

Ningún problema tiene su solución en el mismo estado de conciencia que lo creó

Albert Einstein

La mente es posiblemente la parte más poderosa de nuestro cuerpo, y esto es así no sólo porque domine todos nuestros procesos biológicos, sino porque es la que crea nuestra realidad. Cuando hablamos de cerebro en el aspecto de pensar, usamos la palabra conciencia. El que se encarga de todo lo otro es el inconsciente. (De hecho la conciencia está mezclada con el inconsciente, es todo uno en el fondo). Y al hablar de conciencia, hablamos también de diferentes estados de ella. Puede entenderse además como inteligencia.

Es un concepto bastante abstracto y que puede sonar raro y estúpido, pero es bien fácil de entender. Cuando tú ves una situación de tu vida como un problema y lo catalogas como algo muy difícil que se escapa de tu alcance, entonces estás pensando de un modo determinado – en este caso, algo pesimista. No ves ninguna solución o escape a ello, sólo ves que tienes que lidiar con ello y aguantarlo, no ves que puedes cambiar la situación. Ésta manera de pensar es un estado de conciencia, un estado que ve un problema, que lo crea. Veamos esto con un pequeño ejemplo:

Imaginemos que Fulanito tiene un jefe que siempre le está explotando y no aprecia su trabajo. Fulanito está cansado de la situación, pero no puede dejar el trabajo porque necesita el dinero y, encima ahora con la crisis no cree que pueda encontrar ningún otro trabajo. Tampoco cree que su jefe pueda cambiar la manera en como lo trata. No cree que nada de lo que pueda hacer ayude a cambiar o mejorar la situación. Sólo ve un problema.

Imaginemos que Fulanito, después de un tiempo de ir aguantando, le explica su angustia a un compañero suyo. Resulta que éste compañero tiene buena relación con el jefe y suelen almorzar juntos. El compañero le dice que él hablará con el jefe y le hará ver que Fulanito verdaderamente es un buen trabajador y que, además, tienen algunos hobbies en común. Después de pocos días, el jefe (que antes parecía un monstruo) ahora es más amable e incluso empieza a felicitarle por su trabajo. Al cabo de algún mes, su compañero le dice que el jefe le ha pedido que almuerce con ellos. Como en realidad tienen cosas en común acaban haciéndose amigos.

Al estado de conciencia de Fulanito que vio el problema no se le ocurrió que su compañero era amigo del jefe y que podía ayudarle. Estaba demasiado ofuscado en su propia desgracia como para ver alternativas. Precisamente porque catalogó la situación como un problema no podía catalogarla como algo que tiene fácil arreglo. Pero su amigo le trajo la solución y entonces Fulanito cambió de manera de pensar, vio la situación desde otra perspectiva; en definitiva, su estado de conciencia cambió a otro, al que se da cuenta de la solución (o soluciones, puesto que si se hubiera puesto a buscar otro trabajo seriamente, lo hubiera conseguido).

Ésta es una explicación sencilla de los estados de conciencia, pero sirve para entenderlo. Todo en la vida lo vemos desde un estado de conciencia determinado. Según cual sea éste, seremos más o menos felices, tendremos más o menos éxito, aprenderemos más o menos; en fin, viviremos de manera diferente. Yo creo que la iluminación también es un estado mental.

La importancia aquí radica en saber elegir el estado de conciencia en el que queremos vivir. Todos vivimos en un estado, mucha gente sin saberlo, simplemente se deja llevar por él, sin saber que en realidad puede elegir. (Aquí entraríamos en debates sobre el libre albedrío y todo eso, pero mejor lo dejamos para otro día). Pero al saber que podemos elegir, sólo por esto ya hemos cambiado el estado de conciencia. Ahora sabemos que somos capaces de ver las cosas desde otro punto de vista, desde el que nos apetezca más.

Nada se consigue de golpe, lectores, así que el cambiar el punto de vista por completo lleva su tiempo y requiere constancia, introspección y ser conscientes de cómo nuestros pensamientos se desarrollan y de cómo reaccionamos ante los hechos externos. Pero si de verdad queremos, lo conseguimos, porque así somos los humanos.

[Este artículo decidí escribirlo después de leer la cita de Einstein en TaoIntegral]

Mariano José de Larra

«Por grandes y profundos que sean los conocimientos de un hombre, el día menos pensado encuentra en el libro que menos valga a sus ojos, alguna frase que le enseña algo que ignora».

Mariano José de Larra

Hoy os dejo con esta cita de Larra, un autor que fue, sino el mejor, de los mejores costumbristas de su época. Su libro Artículos de Costumbres es, para mí, de lectura obligada si gusta la literatura castellana. Pero hoy no voy a hablar de él, sino de ésta cita que se le atribuye.

Nos hace recordar que por mucho que creamos saber, siempre queda algo por aprender. Por eso es, en parte, bastante inútil ir en busca del conocimiento absoluto de todo, o acumular demasiados conocimientos. Los extremos y las ansias no suelen ser buenos y el ansia de conocimientos no difiere del ansia de posesiones materiales (como dijo Lao Tsé). Por eso creo que es más apropiado vivir en la humildad y la sencillez, ya que una vida limitada como la nuestra no puede pretender abarcar el conocimiento ilimitado del universo; es mejor aceptar nuestra pequeñez en el mundo que no luchar contra ella. Nos hará más felices, la verdad.

Darse cuenta de esto, y aprender algo totalmente nuevo de algún sitio inesperado cuándo creías que nada te iba ya a sorprender es fabuloso, creo yo. No sólo aprendes eso sino que te das cuenta de que da igual lo que sepas, que siempre habrá algo más por aprender, cosa que hace que la vida se maravillosa y emocionante. Si lo supiéramos todo, quizás nuestra existencia sería mas aburrida.

En fin, ¡hasta aquí por ahora!

Proverbio japonés

“No digas: es imposible. Di: no lo he hecho todavía.”

Proverbio japonés

En las culturas orientales hay mucha sabiduría que se ha ido transmitiendo desde hace milenios, pero parece que poca llega hasta nuestras tierras españolas. Yo soy de los que gustan de aprender de todos los lugares y quedarme con lo bueno de ello. Por ejemplo, hay aspectos de nuestra cultura que se podrían mejorar, y una solución sería aprender de lo que hacen en otras culturas. No hay que coger toda la cultura- eso es de necios – tan sólo lo que nos pueda funcionar a nosotros. No es que la tradición japonesa sea mejor que la nuestra; simplemente hay cosas suyas que nos harían funcionar mejor entre nosotros, y viceversa.

Pero vamos a tratar el proverbio en sí. Éste me recuerda mucho a otra frase que dice “Lo imposible sólo tarda un poco más“. Es así de simple. Me gustaría añadir otra frase de la misma temática: “No digas que es imposible, di que tienes miedo a hacerlo“. Porque lo único que nos impide hacer lo que creemos que es imposible es el miedo. Un miedo absurdo, si me permiten. Falta de confianza en uno mismo, temor a lo que digan los demás y nos traten de locos o burros, miedo a perder a alguien o a dejar nuestro lugar de toda la vida, el no tener (aún) los conocimientos necesarios y miedo a estudiar, temor a fracasar… y más causas hay, como el no tener tiempo para eso, pereza… Lo importante es darse cuenta de que nuestros miedos son infundados, no tienen ninguna base real, son sólo excusas.

Y cada uno, si se toma el tiempo para mirar dentro de sí mismo, se dará cuenta de que es así, de que está atemorizado a probarlo. Y es aquí donde hay que aceptar el miedo como una parte de nosotros. No hay que encerrarlo y esconderlo, porque así siempre estará dentro de nosotros y será como una espina clavada. Si queremos deshacernos de él, tenemos que aceptarlo. Y, como lo más probable es que no nos guste, lo que hay que hacer después es sacarlo de nosotros y transformarlo en valor. Porque, ¿qué te va a pasar si decides tomar las riendas de tu vida y caminar hacia lo “imposible”? Como mucho, que tardes algo más de tiempo en conseguirlo, y ya está. Lo peor que podría pasar es que te rindieras. En el momento en que te rindes y recaes en los antiguos temores es cuando dejas de alcanzarlo. Pero si sigues por el camino, tarde o temprano llegarás, y es así de simple.

Hasta aquí por hoy, queridos lectores, espero que de algún modo os sea de ayuda.

La vida y los años

“Más vale llenar los años de vida que la vida de años”

Frase de aventureros

Ésta frase (no exactamente así) encontré ayer mientras miraba algunas páginas sobre aventureros y viajeros. Y es que una de mis pasiones es el viajar, ver mundo, vivir aventuras y divertirme. La vida es muchísimo más que un trabajo en el que siempre haces lo mismo y estás atado al mismo lugar. ¿De qué sirve pasarte muchos años haciendo siempre lo mismo, sólo para conseguir bienes materiales? Los objetos se van y se pierden, lo que queda eres tú como individuo y todo lo que hayas hecho en tu vida.

Pasa que a mí no me gustan las ataduras y las obligaciones que impiden libertad – llamadme espíritu libre si queréis. Prefiero la vida de los antiguos viajeros de los mares, en los veleros, descubriendo nuevos lugares y disfrutando de todo lo que la Tierra ofrece. Descubrir nuevos rincones, otras culturas y maneras de pensar, crecer algo más como humano. No es que sólo puedas crecer viajando, pero a mi me atrae más. Tampoco me atrae la idea de trabajar durante todo el año como un burro y luego tener un mes o dos de “vacaciones”. La vida está para lo que está y es lo que es. Pero, puestos a hacer algo con ella, prefiero realizar mis sueños, disfrutarla, ir creciendo siempre como persona y ayudar a todo el que pueda. Libertad de horarios, de lugar y también, económica (porque hoy en día se necesita de algo de dinero para hacer casi cualquier cosa (a no ser que quieras ser un vagabundo y viajar así)).

Para mí, tener un trabajo normal y corriente es sinónimo de esclavitud. Y no es que el gobierno o los grandes empresarios nos esclavicen. Nada más lejos de la realidad. Somos nosotros mismos, aceptando esas normas y trabajos los que nos encadenamos. Los que no se quieren esclavizar, no lo hacen. Los que sí quieren, lo hacen. Es así de simple. Lo bonito es que cada uno podemos hacer (y hacemos) con nuestra vida lo que queramos; como llevo diciendo, los límites los ponemos nosotros mismos.

La aventura nos está cantando, ¿no oyes su melodía?

Las esperanzas y Doyle

“No sirve de nada alimentarse de esperanzas y después desengañarse.”

Arthur Conan Doyle

Hoy he decidido leer algunas de las frases que salieron de boca de éste gran escritor y me he encontrado, nada más ni nada menos, con la frase que podéis leer arriba. ¿Qué podemos interpretar de este conjunto de palabras? A mi parecer, un mínimo de dos ideas, una optimista y la otra pesimista.

Como siempre gusto de quitarme de en medio lo que no me gusta antes de lo que me gusta, vamos primero con la pesimista. Una conclusión bien sencilla sería que no os hagáis ilusiones ni esperanzas y, así, evitáis desengaños y penas. Cierto es que, si no se tiene suficiente determinación como para perseguir un sueño, más vale dejar ese sueño de lado y ocuparse de otros asuntos, porque sino no tendrás más que anhelo, melancolía, impotencia y tristeza. Todo por tener una esperanza que no sabes perseguir, una esperanza por la cual no te atreves a luchar, una esperanza que no osas alimentar . También puede referirse a tener esperanzas altamente improbables e ingenuas, que no ocurriría tal cosa ni en un millón de años: con lo cual sólo ganas en desengaños (a no ser que ya hayan pasado más de un millón de años y te toca a ti conseguirlo…)

La interpretación optimista -que a mi más me gusta- viene a ser que, si alimentas unas esperanzas, luches por ellas hasta el final, que no te rindas nunca; en el momento que tires la toalla, te habrás desengañado a ti mismo. Luego, todo lo que has hecho hasta el momento, ha sido en gran parte inútil. No habrá servido de nada alimentar esos pensamientos, pues al final te has rendido. Lo peor viene cuando excusas tu rendición diciendo que eso era una tontería, que has sido un iluso, y que esas cosas sólo lo hacen los famosos, héroes, deportistas de élite… Ahí es donde te desengañas (desengañarse en un sentido negativo, pues has dejado de creer en tus sueños).

¡Ya tenéis algo más sobre lo que reflexionar!