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Dr. Wayne W. Dyer

Quien vive en un estado de conciencia superior está dispuesto a solucionar todos los conflictos por medio del amor.

Dr. Wayne W. Dyer

Me encontraba yo viendo la película documental de Louise Hay en TaoIntegral cuando, al escuchar esta frase, sentí que debía compartirla. Por cierto, recomiendo el documental.

La frase puede sonar un poco cursi así de sopetón (sobretodo si decimos amor como el típico niño cursi que a veces sale en Los Simpson). Pero dejando esto de lado, nos damos cuenta de que es verdad. Cuando nos deshacemos de todos nuestros “problemas” internos, vemos que lo único que queda son las emociones puras.

Entonces, los conflictos que se nos puedan presentar serán resueltos de manera natural sin preocupaciones ni nervios. Y siempre estaremos dispuestos a solucionarlos por medio del amor. Sin enfados ni resentimientos. Si la otra parte implicada en el conflicto está dispuesta a converger en el amor, ya es otra cuestión, pero eso no significa que el ser superior se pierda en la ira, ni mucho menos. El ser superior ha aprendido a vivir en una conciencia donde las emociones inferiores no aparecen y, si aparecen, no permanecen.

Poca cosa más lectores, ¡que tengan un buen día!

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Los estados de conciencia

Ningún problema tiene su solución en el mismo estado de conciencia que lo creó

Albert Einstein

La mente es posiblemente la parte más poderosa de nuestro cuerpo, y esto es así no sólo porque domine todos nuestros procesos biológicos, sino porque es la que crea nuestra realidad. Cuando hablamos de cerebro en el aspecto de pensar, usamos la palabra conciencia. El que se encarga de todo lo otro es el inconsciente. (De hecho la conciencia está mezclada con el inconsciente, es todo uno en el fondo). Y al hablar de conciencia, hablamos también de diferentes estados de ella. Puede entenderse además como inteligencia.

Es un concepto bastante abstracto y que puede sonar raro y estúpido, pero es bien fácil de entender. Cuando tú ves una situación de tu vida como un problema y lo catalogas como algo muy difícil que se escapa de tu alcance, entonces estás pensando de un modo determinado – en este caso, algo pesimista. No ves ninguna solución o escape a ello, sólo ves que tienes que lidiar con ello y aguantarlo, no ves que puedes cambiar la situación. Ésta manera de pensar es un estado de conciencia, un estado que ve un problema, que lo crea. Veamos esto con un pequeño ejemplo:

Imaginemos que Fulanito tiene un jefe que siempre le está explotando y no aprecia su trabajo. Fulanito está cansado de la situación, pero no puede dejar el trabajo porque necesita el dinero y, encima ahora con la crisis no cree que pueda encontrar ningún otro trabajo. Tampoco cree que su jefe pueda cambiar la manera en como lo trata. No cree que nada de lo que pueda hacer ayude a cambiar o mejorar la situación. Sólo ve un problema.

Imaginemos que Fulanito, después de un tiempo de ir aguantando, le explica su angustia a un compañero suyo. Resulta que éste compañero tiene buena relación con el jefe y suelen almorzar juntos. El compañero le dice que él hablará con el jefe y le hará ver que Fulanito verdaderamente es un buen trabajador y que, además, tienen algunos hobbies en común. Después de pocos días, el jefe (que antes parecía un monstruo) ahora es más amable e incluso empieza a felicitarle por su trabajo. Al cabo de algún mes, su compañero le dice que el jefe le ha pedido que almuerce con ellos. Como en realidad tienen cosas en común acaban haciéndose amigos.

Al estado de conciencia de Fulanito que vio el problema no se le ocurrió que su compañero era amigo del jefe y que podía ayudarle. Estaba demasiado ofuscado en su propia desgracia como para ver alternativas. Precisamente porque catalogó la situación como un problema no podía catalogarla como algo que tiene fácil arreglo. Pero su amigo le trajo la solución y entonces Fulanito cambió de manera de pensar, vio la situación desde otra perspectiva; en definitiva, su estado de conciencia cambió a otro, al que se da cuenta de la solución (o soluciones, puesto que si se hubiera puesto a buscar otro trabajo seriamente, lo hubiera conseguido).

Ésta es una explicación sencilla de los estados de conciencia, pero sirve para entenderlo. Todo en la vida lo vemos desde un estado de conciencia determinado. Según cual sea éste, seremos más o menos felices, tendremos más o menos éxito, aprenderemos más o menos; en fin, viviremos de manera diferente. Yo creo que la iluminación también es un estado mental.

La importancia aquí radica en saber elegir el estado de conciencia en el que queremos vivir. Todos vivimos en un estado, mucha gente sin saberlo, simplemente se deja llevar por él, sin saber que en realidad puede elegir. (Aquí entraríamos en debates sobre el libre albedrío y todo eso, pero mejor lo dejamos para otro día). Pero al saber que podemos elegir, sólo por esto ya hemos cambiado el estado de conciencia. Ahora sabemos que somos capaces de ver las cosas desde otro punto de vista, desde el que nos apetezca más.

Nada se consigue de golpe, lectores, así que el cambiar el punto de vista por completo lleva su tiempo y requiere constancia, introspección y ser conscientes de cómo nuestros pensamientos se desarrollan y de cómo reaccionamos ante los hechos externos. Pero si de verdad queremos, lo conseguimos, porque así somos los humanos.

[Este artículo decidí escribirlo después de leer la cita de Einstein en TaoIntegral]