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El ser pillado jugando ilegalmente

Me encontraba hoy yo esperando en la peluquería ojeando el periódico, cuando ésta noticia me llamó la atención. Nada más ni nada menos que 38 humildes jugadores ilegales de Texas Hold’em fueron embaucados por los Mossos d’esquadra. Y 6.000€ es una multa considerable, sobretodo ahora en éstos tiempos de recesión. En buen lío se han metido.

La duda que ronda por mi cabeza es la que todos tendréis: ¿Por qué los agentes de la ley y el (des)orden no se unieron a la partida? Un dinerico extra no está nada mal y, cuántos más jugadores, mayor bote. ¿En qué estaban pensando al detenerlos? Además, seguro que más de un caballero tenía el puro a medio empezar…

Toda esa pobre gente de payes no estaba haciendo daño a nadie, sólo estaban disfrutando con el dinero que tanto esfuerzo les ha costado ganar y, ahora lo perderán todo y encima tendrán que lidiar con la multa. Inconveniente también, para el propietario del centro de ocio (algunos lo llaman Bar) que, al permitir tal espectáculo en su humilde negocio sufrirá junto con los participantes el peso de la ley española (en éste caso, catalana).

Mi reflexión sobre el asunto es simple. La próxima vez, que se reúnan menos jugadores y que disfruten de sus partidas en sus propias casas. Ahí están más a salvo que no en una propiedad pública como es un bar, dónde la policía tiene entrada libre. Otra opción, menos amena por supuesto, es que dejaran de realizar juegos ilegales. Pero, lectores, todos sabemos que mientras haya una ley, habrán personajes que vayan en contra de ella.

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