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El código del samurái

Ayer, conversando con un amigo, me habló sobre los samuráis y su código, un código que me gustaría compartir con vosotros. El texto es el siguiente:

No tengo parientes, yo hago que la tierra y el cielo lo sean.

No tengo hogar, yo hago que ellos también lo sean.

No tengo poder divino, yo hago de la honestidad mi poder divino.

No tengo medios, yo hago mis medios de la docilidad.

No tengo poder mágico, yo hago de mi personalidad mi poder mágico.

No tengo cuerpo, yo hago del estoicismo mi cuerpo.

No tengo ojos, yo hago del relámpago mis ojos.

No tengo oídos, yo hago de mi sensibilidad mis oídos.

No tengo extremidades, yo hago de la rapidez mis extremidades.

No tengo leyes, yo hago de mi auto-defensa mis leyes.

No tengo estrategia, yo hago de lo correcto para matar y de lo correcto para restituir la vida mi estrategia.

No tengo ideas, yo hago de tomar la oportunidad de antemano mis ideas.

No tengo milagros, yo hago de las leyes correctas mis milagros.

No tengo principios, yo hago de la adaptabilidad a todas las circunstancias mis principios.

No tengo tácticas, yo hago del vacío y la plenitud mis tácticas.

No tengo talento, yo hago que mi astucia sea mi talento.

No tengo amigos, yo hago de mi mente mi amiga.

No tengo enemigos, yo hago del descuido mi enemigo.

No tengo armadura, yo hago de la benevolencia mi armadura.

No tengo castillo, yo hago de mi mente inamovible mi castillo.

No tengo espada, yo hago de mi no mente mi espada.

Lo encontré muy interesante y, de buen principio, me di cuenta de las similitudes con la filosofía taoísta, budista y demás (todas las filosofías espirituales del mundo). Encuentro muy agradable ver cómo todas vienen a decir lo mismo.

Hoy también he leído un cuento de samuráis en TaoIntegral que me ha gustado. El cuento nos recuerda que, antes de empezar a aprender cualquier disciplina, primero hemos de aprender a desarrollar nuestro interior plenamente. Sólo de ésta manera podremos realmente desatar todo nuestro potencial y conseguir cosas que se catalogan de heroicas. ¿Cómo pretender la maestría en cualquier ámbito, si no somos maestros de nosotros mismos? ¿Cómo querer controlar una espada (o una guitarra, o la literatura, o lo que sea) si no podemos controlar nuestros pensamientos? ¿Cómo pretender ser buenos en algo si no podemos deshacernos del pasado y el futuro y no podemos vivir el presente?

Es esencial, pues, el dominio del propio ser si se quiere progresar en cualquier ámbito de la vida.

¡Arre, arre!

No hay nadie que no lleve las riendas de su vida, pasa que algunos conducen dormidos, otros medio despiertos y otros totalmente despiertos.

[Siempre se suele usar la comparación entre la vida y el montar a caballo y hoy voy a usarla también.] En el reino de las Dualidades, se suele separar la gente en dos tipos: los que creen que su vida viene impuesta y determinada desde fuera y, por ende, ellos sólo son las víctimas y el resultado de la sociedad, gobiernos, leyes, comunidades y demás. Son los dormidos.; y los que creen que la vida es algo que uno lleva dentro de sí mismo y por lo tanto puede hacer con ella lo que le plazca. Son los despiertos.

Tanto en un caso como en el otro, todos llevan la vida que quieren. Los primeros creen que lo externo les controla, y entonces eso es lo que ellos viven e interpretan y se convierte en su realidad. Y no se dan cuenta de que ellos mismos han tomado esta decisión (así que en el fondo, verdaderamente llevan su existencia dentro de ellos mismos y han hecho con su vida lo que han querido, pero sin ser conscientes de ello). Y los que son conscientes de la capacidad de elección (dejamos el libre albedrío para otro día) también llevan la vida que quieren, sólo que éstos si son conscientes de esto. El conocimiento y el sentimiento que esto brinda les llena de felicidad, satisfacción, libertad y realización. Hacen las cosas que de verdad quieren y son conscientes de ello, son más felices y por esto ayudan más a los que lo necesitan y se encuentran en armonía con el mundo.

Los despiertos son los que caminan sonrientes por la calle, los que ayudan espontáneamente y agradecen siempre y desde el corazón. También han encontrado la paz interior. Los dormidos suelen reír en momentos puntuales, pero no cuando están solos; creen que ayudar al otro significa sacrificar lo propio; pocas veces agradecen, y menos de verdad. No creen en la paz de espíritu.

Pero, ¿que pasa con los medio despiertos? Bueno, lectores, de la Nada salió el Uno, del Uno salió el Dos y del Dos salió el Tres. El tercer grupo entienden ligeramente que ellos son los que eligen y lo aplican parcialmente. Están empezando a despertarse, pero aún no tienen claro si levantarse y empezar el día o, por otro lado, si se vuelven a acostar para seguir durmiendo.

Nadie es mejor ni peor que nadie: en el fondo todos somos iguales. No importa en qué grupo estéis, puesto que lo fundamental es que os funcione a vosotros mismos. Eso sí, siempre es más divertido e interesante viajar despierto para poder maravillarse ante los paisajes del camino y notar cómo la brisa acaricia el cuerpo.

Oscar Wilde

Experiencia es el nombre que damos a nuestras equivocaciones.

Oscar Wilde

Pues vaya con Wilde. Razón no le falta, pero. Podríamos entrar en largas discusiones sobre cómo hacemos las cosas bien y les llamamos habilidad y experiencia. Eso ya es entrar en el campo de la semántica y definiciones; al final sueles acabar más perdido de lo que estabas al principio, todo por querer concretar demasiado y perder de vista lo que querías decir en el comienzo.

Pero os voy a comentar el mensaje que extraigo yo de esta frase: es mejor no dárselas de entendido y experto por tener mucha experiencia y quedarse “apalancado” ahí. Si te quedas ahí, dejas de avanzar y aprender. Y otra cosa más: no porque alguien tenga mucha experiencia quiere decir que lo haga de la mejor manera posible. (Claro que cuando te has equivocado muchas veces, no te queda más remedio que hacerlo bien, ¿no?).

Ya sé, ya sé, que algunos diréis que lo que he escrito no tiene nada que ver con lo que decía Wilde; simplemente me ha venido esto a la cabeza, y lo escribo. Además, lo que dice Wilde ya es suficientemente claro como para que yo me repita aquí.

En todo caso, lectores, en verdad es maravilloso ver cuánta sabiduría hay suelta por el mundo, y el fácil acceso que tenemos a ella actualmente.

Los estados de conciencia

Ningún problema tiene su solución en el mismo estado de conciencia que lo creó

Albert Einstein

La mente es posiblemente la parte más poderosa de nuestro cuerpo, y esto es así no sólo porque domine todos nuestros procesos biológicos, sino porque es la que crea nuestra realidad. Cuando hablamos de cerebro en el aspecto de pensar, usamos la palabra conciencia. El que se encarga de todo lo otro es el inconsciente. (De hecho la conciencia está mezclada con el inconsciente, es todo uno en el fondo). Y al hablar de conciencia, hablamos también de diferentes estados de ella. Puede entenderse además como inteligencia.

Es un concepto bastante abstracto y que puede sonar raro y estúpido, pero es bien fácil de entender. Cuando tú ves una situación de tu vida como un problema y lo catalogas como algo muy difícil que se escapa de tu alcance, entonces estás pensando de un modo determinado – en este caso, algo pesimista. No ves ninguna solución o escape a ello, sólo ves que tienes que lidiar con ello y aguantarlo, no ves que puedes cambiar la situación. Ésta manera de pensar es un estado de conciencia, un estado que ve un problema, que lo crea. Veamos esto con un pequeño ejemplo:

Imaginemos que Fulanito tiene un jefe que siempre le está explotando y no aprecia su trabajo. Fulanito está cansado de la situación, pero no puede dejar el trabajo porque necesita el dinero y, encima ahora con la crisis no cree que pueda encontrar ningún otro trabajo. Tampoco cree que su jefe pueda cambiar la manera en como lo trata. No cree que nada de lo que pueda hacer ayude a cambiar o mejorar la situación. Sólo ve un problema.

Imaginemos que Fulanito, después de un tiempo de ir aguantando, le explica su angustia a un compañero suyo. Resulta que éste compañero tiene buena relación con el jefe y suelen almorzar juntos. El compañero le dice que él hablará con el jefe y le hará ver que Fulanito verdaderamente es un buen trabajador y que, además, tienen algunos hobbies en común. Después de pocos días, el jefe (que antes parecía un monstruo) ahora es más amable e incluso empieza a felicitarle por su trabajo. Al cabo de algún mes, su compañero le dice que el jefe le ha pedido que almuerce con ellos. Como en realidad tienen cosas en común acaban haciéndose amigos.

Al estado de conciencia de Fulanito que vio el problema no se le ocurrió que su compañero era amigo del jefe y que podía ayudarle. Estaba demasiado ofuscado en su propia desgracia como para ver alternativas. Precisamente porque catalogó la situación como un problema no podía catalogarla como algo que tiene fácil arreglo. Pero su amigo le trajo la solución y entonces Fulanito cambió de manera de pensar, vio la situación desde otra perspectiva; en definitiva, su estado de conciencia cambió a otro, al que se da cuenta de la solución (o soluciones, puesto que si se hubiera puesto a buscar otro trabajo seriamente, lo hubiera conseguido).

Ésta es una explicación sencilla de los estados de conciencia, pero sirve para entenderlo. Todo en la vida lo vemos desde un estado de conciencia determinado. Según cual sea éste, seremos más o menos felices, tendremos más o menos éxito, aprenderemos más o menos; en fin, viviremos de manera diferente. Yo creo que la iluminación también es un estado mental.

La importancia aquí radica en saber elegir el estado de conciencia en el que queremos vivir. Todos vivimos en un estado, mucha gente sin saberlo, simplemente se deja llevar por él, sin saber que en realidad puede elegir. (Aquí entraríamos en debates sobre el libre albedrío y todo eso, pero mejor lo dejamos para otro día). Pero al saber que podemos elegir, sólo por esto ya hemos cambiado el estado de conciencia. Ahora sabemos que somos capaces de ver las cosas desde otro punto de vista, desde el que nos apetezca más.

Nada se consigue de golpe, lectores, así que el cambiar el punto de vista por completo lleva su tiempo y requiere constancia, introspección y ser conscientes de cómo nuestros pensamientos se desarrollan y de cómo reaccionamos ante los hechos externos. Pero si de verdad queremos, lo conseguimos, porque así somos los humanos.

[Este artículo decidí escribirlo después de leer la cita de Einstein en TaoIntegral]

El determinismo

El determinismo es el concepto según el cual todo aquello que ocurre está establecido a priori por la ley de la causalidad: dicho sencillamente, que cada acontecimiento viene predeterminado por sucesivas causas y efectos , lo que vendría a ser un efecto dominó.

Visto des de los ojos de la física clásica no sería demasiado excéntrico; cada proceso viene establecido por sus condicionantes y se puede predecir conociéndolos. Pero tiene un pequeño fallo y es que precisa de un primer movimiento, el dedo que empuja las fichas.. ¿Qué lo causa?

En todo lo que sería nuestra visión de un mundo objetivo macroscópico encajaría de forma aceptable, la idea controvertida surge cuando este dominó se enfoca a nuestra existencia. De ser cierto el determinismo, supondría no disponer de libre albedrío. Entonces todas y cada una de las respuestas que creemos ejecutar vendría dada por la suma del entorno interno y externo, por lo cual la sensación de controlar nuestras vidas no sería más que una ilusión, concepto el cual nos chocaría sintiéndonos unas marionetas del universo….

Virtus121.

El entender la ley de la atracción – Parte 2

[Continuado desde donde lo dejé en la Parte 1]

No sabré sobre casos de abuso, aunque sí de malos tratos y de enfermedades de corazón. En los casos de malos tratos, lo que ocurre es que uno deja que el otro le domine y le oprima hasta límites insospechables. A mi parecer, tanta culpa tiene el opresor como el oprimido, pues no hay opresor si no hay uno que se deje oprimir. En los casos de enfermedades de corazón, la experiencia la tengo de primera mano. Nací con una malformación y tuvieron que operarme de urgencias de una Tetralogía de Fallot con 22 meses de vida. En la época que hacían esa operación, la técnica no estaba del todo avanzada, así que me dejaron la válvula pulmonar dañada y, a los 17 años, me tuvieron que operar otra vez y ponerme una prótesis mecánica. Y ahora he de tomar Sintrom para evitar la coagulación.

¿Elegí o atraje mientras aún era un feto el nacer así? No recuerdo. Yo creo que es más bien debido al estrés y presión que mi madre sufrió durante el embarazo, aunque la medicina no sabe con seguridad a qué se debe esta malformación. Para mí no ha sido inconveniente el ser un enfermo del corazón pues, por fortuna, he podido llevar una vida normal con limitaciones que no me han causado ningún problema. Es más, no podría ser más feliz de lo que soy e incluso me alegro de haber nacido así, porque me ha servido para madurar (o creer que he madurado) y ver las cosas de una manera, tal vez, más profunda. Seguro está que me ha ayudado a apreciar la vida como tal y a alegrarme solo por estar vivo y por todas las posibilidades que la vida ofrece. Decir cabe que, en algunos momentos de ofuscación maldije mi suerte, sobretodo cuando tenía 17 años (antes de operarme) y tenía palpitaciones y creía que iba a dormir por última vez. Aunque por aquel entonces aún no sabía quién era yo como individuo, no me había encontrado a mí mismo. Ahora seguramente me lo tomaría de otro modo.

Hemos dado muchas vueltas, pero aún no hemos respondido a la pregunta inicial de si todas las desgracias que ocurren cuándo aún no tenemos conocimiento propio también las atraemos nosotros. No lo sé. No me acuerdo de cómo pensaba entonces.

Tal vez la respuesta radica en nuestro modo de ver lo que nos ocurre: siguiendo el hilo de la Realidad Subjetiva, las desgracias solo lo son si nosotros creemos que lo son. Así pues, los abusos, maltratos, enfermedades y demás simplemente ocurren, igual que ocurre que sales a pasear y casi te atropella un coche, o que te encuentras con un conocido, o que te das un golpe sin querer con una valla, o que encuentras un billete en el suelo. ¿Atraemos todo esto? Puede que no activamente, pero puede que sí de forma pasiva. En nuestro sistema de creencias tenemos pensamientos que en un día normal cualquiera de estas situaciones pueden tomar forma. Forma parte de nuestro entendimiento del azar y la casualidad. Entonces, si tú crees que cualquier día te puedes encontrar un billete de 50€ en la calle, un día cualquiera puede que lo encuentres, aunque haga años que no pensabas sobre eso. O puede que nunca lo encuentres, porque así es el caprichoso azar (o crees que es). Y del mismo modo te golpeas contra una farola mientras ibas distraído.

Puede que mientras todavía somos un feto y nuestro cerebro se está formando, éste absorba como una esponja nueva las mentalidades de los que le rodean (a través de los comentarios que escucha dentro del útero, porque los fetos bien escuchan y sienten. También podríamos especular sobre si reciben ondas cerebrales, ondas que no sabemos seguro si emitimos y si afectan de algún modo), todo sin darse cuenta y, una vez nace ya tiene programado esto en el cerebro. Entonces es cuándo todos los casos mencionados anteriormente ocurren. Porque al nacer bien tenemos el cerebro activo, y bien vivimos y actuamos y gritamos, lloramos, reímos… Esto es porque unas cosas nos hacen reír, llorar, gritar… Y, si unas cosas nos hacen gritar, llorar, reír o lo que sea, es porque en nuestro cerebro está establecido, de algún modo, qué cosas nos provocan estas sensaciones. Así pues, tenemos establecido un modo de pensar. ¿Por qué no puede encontrarse, dentro de este modo de pensar, una noción del azar en la vida? ¿Y también, una noción de que el hijo de fulanito recibe abusos de su tío? ¿Y a más, de que la hija del vecino del tercero sufre un problema cardíaco? Y a partir de estas nociones se conforma nuestro entendimiento y de ahí que todos los casos de abusos, enfermedades y demás situaciones desagradables ocurran, porque ya se encuentran dentro de nuestro sentido de azar en la vida.

He aquí otra hipótesis sobre la vida, lectores. Vosotros decidís si queréis atraer estos pensamientos dentro de vuestro sistema de creencias. Una cosa que no falte por decir: gracias por leer hasta el final.

El entender la ley de la atracción – Parte 1

Mis muy estimados lectores, hoy, a falta de ensayo con mi grupo, he leído éste artículo del buen Steve Pavlina sobre la Ley de la Atracción. En el mismo artículo habla también sobre la Realidad Subjetiva. Bueno, bueno, tenemos dos temas candentes sobre la mesa. Me gustaría empezar tratando la Ley de la Atracción y dejar el otro tema, quizás más extenso, para otro día.

Bien, bien, la ya famosa Ley de la Atracción no explica sino que todo aquello que proyectamos en nuestra mente, nos vendrá a nosotros de algún u otro modo. Y por todo, se refieren a TODO. Tanto bueno como malo (si es que hay bueno o malo). Aquí se plantean dudas hartamente serias como, por ejemplo, si un niño ha atraído su propio abuso sexual, su propia temprana enfermedad, su propio accidente… Los supuestos expertos sobre ésta ley no dan respuestas claras y directas.

Pregunto yo: ¿Será simplemente que éstos niños han nacido con un poco de mala suerte? ¿Quizás es una especie de prueba que tenían que superar, todo urdido por el destino? Esta segunda pregunta da a entender que, el hecho de que a alguien le ocurran alguna de esas supuestas desgracias, no significa que eso sea malo (ni tampoco bueno). Desafortunadamente, no podemos seguir mucho más por este hilo sin meternos de lleno en cuestiones que actualmente están fuera de la ética, pues: ¿Quién juzga qué está bien y qué está mal? ¿Por qué desventura consideramos que algo es correcto o equivocado, acertado o erróneo? Lo que antes estaba bien, ahora es de locos y, lo que ahora es corriente, mañana será anormal. ¿No estamos todos creando sino un ir y venir, para no llegar a ninguna parte y no regresar a ningún lugar?

Steve Pavlina responde a las preguntas sobre los abusos usándose de la Realidad Subjetiva. Todo depende de cómo vemos las cosas, de nuestros estándares mentales, de la manera en cómo interactúan todas nuestras creencias. Por consiguiente, a la pregunta <¿Si un niño es abusado, significa que el niño lo atrajo de algún modo?> Steve responde que no, que TÚ lo atrajiste. Tú provocas la aparición de hechos de abuso de menores por pensar en ello. Cuanto más piensas en ello, más verás por todos lados casos de abusos.

Muy perspicaz yo, pregunto: ¿Qué es lo que dice una víctima de abuso? La Realidad Subjetiva digamos que funciona si a ti no te pasan esas cosas pero, ¿Qué diantres opinará una víctima de abuso? ¿Realmente existen casos de abuso? Parece bien creíble que sí, y no pocos. Y no sólo infantil, claro está. También claro está que solo es víctima quien quiere serlo, porque si alguien intenta causarte algún daño pero tú no lo permites, entonces no hay ni agresor ni víctima. Pero, ¿Cómo va a defenderse un niño/a pequeño/a y vulnerable ante un adulto alto e imponente? ¿Y si encima el adulto es un familiar? No es que tenga muchas cartas a favor.

Quizás es simplemente mala suerte o que tenía que pasarle una cosa así. Quizás si el hecho de que abusen de ti no lo ves como problema, ya que no conoces si a los otros niños les pasa igual o no, no te cause ningún malestar ni trauma. Pero, ¿Y si lo que te hacen no te gusta, y sabes que está mal? Tal vez entonces, si eres suficientemente consciente de que no te gusta, también lo eres para detener la situación. Porque hasta los bebés hacen notar que una cosa no les gusta. Y bien ha habido casos de criaturas que apenas saben andar que hacen cosas cercanas a milagros. Si lo que te hacen no te gusta, entonces seguro que encuentras un modo de detenerlo y, llevar a cabo ese modo no es más que cuestión de hacerlo (y en estos casos también tener algo de agallas y valor). Aunque pueda parecer muy difícil, normalmente, una vez hecho te das cuenta de que no era nada tan difícil e imposible, sino tan fácil como hablar con algún familiar o conocido sensato o, en su defecto, la policía, y luego ellos ya se encargan de todo lo demás. Sólo es víctima quien quiere serlo.

[Quiero seguir tratando este tema, pero me temo que este artículo es ya demasiado largo, así que voy a hacer una segunda parte para que la lectura no sea tan pesada.]

¿Qué es la locura?

” Los textos que iré compartiendo en esta sección no son más que mi visión, la conclusión resultante al afrontar con lógica propia las cuestiones que surgen en mi mente. No pretendo convencer a nadie, simplemente deseo compartir mis más o menos acertados pensamientos. Todo el mundo esta invitado a opinar, que de eso se trata. “

Es probable que alguna vez se hayan planteado la siguiente cuestión: ¿Qué es la locura?

Existen distintos usos de esta palabra que como tantas tan a la ligera usamos, una de ellas se atribuye al individuo que tiene facultades mentales desviadas respecto aquello correcto, el loco.  En tanto que a los hechos designados como locura, se los distingue por ser una respuesta que no encaja dentro de la lógica de una situación.

Se obtiene pues que la locura no deja de ser aquello que atenta contra la norma o la lógica de un determinado contexto. Sin embargo visto así cualquier persona de distintas facultades sería loca y cualquier hecho fuera de lugar una locura. Es aquí dónde cabe destacar la aparición de correcto y de encaje lógico en ambas definiciones.

El uso de estos conceptos nos lleva a la idea final de que la locura es lo que es por su repercusión negativa o nula en su entorno. Añado otra cuestión: ¿Qué pasaría si esas facultades anormales o ese hecho desencajado reportasen algo constructivo? A mi parecer se hablaría de genio o genialidad.

¿Mi conclusión? Valoramos y despreciamos la divergencia según nuestra moral y/o beneficio. Y la locura es aquello que divergiendo de lo normal repercute negativa o nulamente a ojos del observador.

Virtus121