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El ser famoso

Demasiada gente ansía la fama, estar en boca de todos, que la gente se desmaye al verte y que corran a pedirte autógrafos a gritos. Tal vez buscan un reconocimiento que sus cercanos no dieron, o una compañía que no tienen. Tal vez quieren ser muy grandes porque se tienen dentro de sí (puede que sin saberlo) por muy poca cosa. Tal vez porque quieren ser ricos. Tal vez porque creen que así consigan realizarse. Tal vez, tal vez… habrá muchos motivos. Al fin y al cabo el ser famoso es otro trabajo más.

Verdad es que normalmente para conseguir esa categoría se necesita mucho esfuerzo y perseverancia, que no todos los humanos poseen. Luego es más probable que en “esas esferas” te puedas relacionar con gente más parecida a ti, si eres de los perseverantes. Yo creo que este no es mal motivo para querer ser famoso, simplemente porque quieres relacionarte con gente que también es decidida en sus metas y constante y ha trabajado duro.

Pero luego están los motivos más materiales y banales, que no pueden llenar ni a un globo. Querer ser famoso para que la gente te admire, denota que tienes tu autoestima por los suelos… así que por muy famoso que llegues a ser, siempre estarás inseguro de ti mismo (a no ser que realmente soluciones la inseguridad). Si lo que quieres es dinero y dinero y más dinero y acumular bienes materiales, cuántos más tengas, más vacío te irás quedando. Y encima, más miedo tendrás a que te lo roben todo. Estas actitudes son extremistas, cosa que no suele ser muy sana. De bienes materiales, los justos que de verdad se necesitan. Los demás sobran y normalmente no causan más que complicaciones.

No es que ser famoso esté bien o mal. No es que alguien por ser famoso sea mala persona y avariciosa; ni tampoco tiene porque ser una bellísima persona. Hay de todo en todos lados, vayas a dónde vayas. Así somos los humanos, que en todas partes te encuentras todas las actitudes diferentes. Da igual el país o la ciudad, las personas somos personas y, como tales, tenemos esto en común.

Además, la fama tiene sus cosas buenas. Normalmente va asociada a tener mucho dinero: un dinero que puedes utilizar para ayudar a los más necesitados, para construir escuelas, hospitales para huérfanos… También es un buen modo de transmitir un mensaje a más gente: por ejemplo, si quieres que la gente disfrute con tu música o con tu literatura, cuánto más famoso, más gente podrá disfrutar con ella.

Lo importante es saber llevarlo, no corromperse por la fama ni dejarse llevar por los excesos que llaman constantemente a la puerta. Si quieres mantenerte sano y humilde, no hay más que ser consecuente y responsable con tus actos. Da igual el estatus social, pero si eres de “clase alta”, tal vez haya que tener más cuidado. Si tú eres sano y humilde al completo, da igual en dónde te encuentres y a qué dediques tu vida, que tú siempre te mantendrás sencillo. Ésta es una de las ventajas de llegar a comprenderse a uno mismo realmente.

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Reflexión sobre la fama

Parecer ser que es imposible estar en boca de todos los humanos del planeta. Por muy famoso que sea alguien, siempre habrá gente que nunca habrá oído sobre él. Así pues, la fama humana no es absoluta, se reduce a ser conocido entre un grupo de personas, bien sea mayor o menor. Una cosa que no es absoluta no puede llenar a un individuo. La fama humana no puede realizar verdaderamente a ninguna persona. Porque si dependes de que te conozcan para ser alguien, cuando te cruces con alguien que no te conoce, ya no eres nadie y poco les importas. Pensad sobre esto.

Pero sí que hay algo que todas las personas conocen, un algo sobre lo que todos, tarde o temprano, reflexionamos. Ese algo no es más que una existencia espiritual, divina, química o como gustéis de llamar. Algo que es el origen de todo. Algunos lo llaman Dios, otros Big Bang, otros Tao, otros… es el Creador Misterioso. Si hay algo absolutamente famoso entre los humanos es esto. Es una fama universal, pura, inalcanzable, algo que todos sentimos y tenemos en nuestro interior. Todo el mundo lo conoce, pero nada hace para ser conocido.

La fama humana es como los bienes materiales: no importa cuántos tengas, que nunca los tendrás todos y jamás estarás satisfecho. La fama universal es esa energía creadora que es el Origen, es la espiritualidad, es… Si una cosa tan inalcanzable e inexorable llega a formar parte de todos los humanos, ¿querrá eso decir que verdaderamente existe este Creador Misterioso?