Archivo del sitio

Reflexión#16

Todo el conjunto de nuestras creencias condiciona nuestra conducta, nuestras relaciones con los demás y todo lo que obtenemos en la vida. Si no te gusta lo que experimentas, cambia tu sistema de creencias.

Las conclusiones que sacamos de nuestras situaciones vienen determinadas por todos los pensamientos que consideramos como verdaderos. La misma experiencia puede ser “catalogada” o vivida de varias maneras, todo según nuestra estructura ideológica.

No hace mucho leí de un gran maestro lo siguiente: “Cuando una persona construye y planea una casa para sí misma, cuantísima atención pone a escoger sólo aquellas cosas que le gustan para la casa. Los muebles que le gustan en la disposición que quiere, el número de habitaciones, los colores de las paredes… Lo elige todo y no pone en su casa nada que no le guste. Con cuanta más razón no hemos de hacer lo mismo con nuestra verdadera casa, la mente, que nos acompaña toda la vida.”

Curiosamente, pero, la mayoría parece no tener en cuenta la decoración de su verdadera casa. ¿Por qué esa tendencia a mantener pensamientos y conductas perjudiciales para nuestro ser? No vale la pena. ¿A que no vas a colgar de la pared de tu casa un cuadro que te disgusta? No irás a construir una habitación más si no la quieres, ¿verdad? Tampoco comprarás un sofá que no te gusta en absoluto.

Nuestra mente es como nuestra casa. Mejor dicho, es nuestra casa. Yo os animo a que escojáis vuestros pensamientos y creencias: eliminad los que os causan dolor, guardad los que os aportan felicidad. Dejad que nuevas y divertidas ideas entren en vosotros, y cerrad las puertas a aquéllas que os hagan daño.

Es un proceso que lleva su tiempo, pero los beneficios que aporta no podrían ser mayores. Sobretodo, lector, cree en ti mismo.

Anuncios