El entender la ley de la atracción – Parte 2

[Continuado desde donde lo dejé en la Parte 1]

No sabré sobre casos de abuso, aunque sí de malos tratos y de enfermedades de corazón. En los casos de malos tratos, lo que ocurre es que uno deja que el otro le domine y le oprima hasta límites insospechables. A mi parecer, tanta culpa tiene el opresor como el oprimido, pues no hay opresor si no hay uno que se deje oprimir. En los casos de enfermedades de corazón, la experiencia la tengo de primera mano. Nací con una malformación y tuvieron que operarme de urgencias de una Tetralogía de Fallot con 22 meses de vida. En la época que hacían esa operación, la técnica no estaba del todo avanzada, así que me dejaron la válvula pulmonar dañada y, a los 17 años, me tuvieron que operar otra vez y ponerme una prótesis mecánica. Y ahora he de tomar Sintrom para evitar la coagulación.

¿Elegí o atraje mientras aún era un feto el nacer así? No recuerdo. Yo creo que es más bien debido al estrés y presión que mi madre sufrió durante el embarazo, aunque la medicina no sabe con seguridad a qué se debe esta malformación. Para mí no ha sido inconveniente el ser un enfermo del corazón pues, por fortuna, he podido llevar una vida normal con limitaciones que no me han causado ningún problema. Es más, no podría ser más feliz de lo que soy e incluso me alegro de haber nacido así, porque me ha servido para madurar (o creer que he madurado) y ver las cosas de una manera, tal vez, más profunda. Seguro está que me ha ayudado a apreciar la vida como tal y a alegrarme solo por estar vivo y por todas las posibilidades que la vida ofrece. Decir cabe que, en algunos momentos de ofuscación maldije mi suerte, sobretodo cuando tenía 17 años (antes de operarme) y tenía palpitaciones y creía que iba a dormir por última vez. Aunque por aquel entonces aún no sabía quién era yo como individuo, no me había encontrado a mí mismo. Ahora seguramente me lo tomaría de otro modo.

Hemos dado muchas vueltas, pero aún no hemos respondido a la pregunta inicial de si todas las desgracias que ocurren cuándo aún no tenemos conocimiento propio también las atraemos nosotros. No lo sé. No me acuerdo de cómo pensaba entonces.

Tal vez la respuesta radica en nuestro modo de ver lo que nos ocurre: siguiendo el hilo de la Realidad Subjetiva, las desgracias solo lo son si nosotros creemos que lo son. Así pues, los abusos, maltratos, enfermedades y demás simplemente ocurren, igual que ocurre que sales a pasear y casi te atropella un coche, o que te encuentras con un conocido, o que te das un golpe sin querer con una valla, o que encuentras un billete en el suelo. ¿Atraemos todo esto? Puede que no activamente, pero puede que sí de forma pasiva. En nuestro sistema de creencias tenemos pensamientos que en un día normal cualquiera de estas situaciones pueden tomar forma. Forma parte de nuestro entendimiento del azar y la casualidad. Entonces, si tú crees que cualquier día te puedes encontrar un billete de 50€ en la calle, un día cualquiera puede que lo encuentres, aunque haga años que no pensabas sobre eso. O puede que nunca lo encuentres, porque así es el caprichoso azar (o crees que es). Y del mismo modo te golpeas contra una farola mientras ibas distraído.

Puede que mientras todavía somos un feto y nuestro cerebro se está formando, éste absorba como una esponja nueva las mentalidades de los que le rodean (a través de los comentarios que escucha dentro del útero, porque los fetos bien escuchan y sienten. También podríamos especular sobre si reciben ondas cerebrales, ondas que no sabemos seguro si emitimos y si afectan de algún modo), todo sin darse cuenta y, una vez nace ya tiene programado esto en el cerebro. Entonces es cuándo todos los casos mencionados anteriormente ocurren. Porque al nacer bien tenemos el cerebro activo, y bien vivimos y actuamos y gritamos, lloramos, reímos… Esto es porque unas cosas nos hacen reír, llorar, gritar… Y, si unas cosas nos hacen gritar, llorar, reír o lo que sea, es porque en nuestro cerebro está establecido, de algún modo, qué cosas nos provocan estas sensaciones. Así pues, tenemos establecido un modo de pensar. ¿Por qué no puede encontrarse, dentro de este modo de pensar, una noción del azar en la vida? ¿Y también, una noción de que el hijo de fulanito recibe abusos de su tío? ¿Y a más, de que la hija del vecino del tercero sufre un problema cardíaco? Y a partir de estas nociones se conforma nuestro entendimiento y de ahí que todos los casos de abusos, enfermedades y demás situaciones desagradables ocurran, porque ya se encuentran dentro de nuestro sentido de azar en la vida.

He aquí otra hipótesis sobre la vida, lectores. Vosotros decidís si queréis atraer estos pensamientos dentro de vuestro sistema de creencias. Una cosa que no falte por decir: gracias por leer hasta el final.

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Acerca de trazadoresdelanada

pinceladas de fantasía

Publicado el 2 abril, 2011 en Desarrollo personal, Filosofía y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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